sábado, 18 de junio de 2011

La otra realidad.
   Una joven amaba a dos personas muy distintas una de esas personas, Lucio, era cooperativo, sociable, delicado, refinado, con gran sensibilidad artística, preocupado por los demás, amable, mediador, pacififista, indeciso, inconstante, frívolo, variable, influenciable, superficial, coqueto, perezoso, indolente, apático y miedoso todo esto obviamente por dentro y por fuera era muy apuesto ojos celestes, castaño, con un buen físico “hombre perfecto” y el otro, Christian, era apacible, tranquilo, paciente, constante, práctico, trabajador, responsable, avaro, terco, colérico, lento, rencoroso, celoso, posesivo, restrictivo y materialista y por fuera era un muchacho de ojos marrones, un pelo delicadamente cortado y de color negro, y era delgado, un hombre “común” .
Un día su mejor amiga le pregunto de quien gustaba más y ella le respondió Lucio es el hombre de mis sueños el que siempre soñé cuando era pequeña y hasta llegue a llamarlo “Mi príncipe azul” pero Lucio es muy superficial yo a él lo amo porque es hermoso, pero por dentro no digo que sea un mal muchacho si no que hay mejores personas que él, y una de esas personas a la cual yo considero muy amable aunque no tan bello como Lucio es Christian. El es una persona común y corriente de la cual yo me he enamorado por lo que es y no por lo que tiene.
Su mejor amiga le dijo que había aprendido la lección que le dio la vida en ese momento que no debía dejarse guiar por el bello aspecto de las cosas, que a veces ocultan un mal desconocido. 
Colorín colorado este cuento ha terminado.


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